En el género beat´em
up, anglicismo que se comenzó a usar ya en los años 80, siempre ha habido
grandes videojuegos que nos han demostrado lo efectivos que son a la hora de
crear adicción en el jugador. Entre ellos tenemos grandes nombres como ‘Rygar’,
‘Double Dragon’, Altered Beast’, ‘Golden Axe’, ‘Savage’, ‘Vigilante’, ‘Dragon
Ninja’ o ‘Renegade’ y sus secuelas, por nombrar unos cuantos.
Hubo una época en la que
el mercado estaba plagado de ellos y proliferaron como hongos. Casi todas las
compañías tenían el suyo, y lo explotaban con grandes campañas de marketing en
las revistas del sector, haciendo que toda la chavalada quisiera tener una
copia del título de turno con el que repartir mamporros a diestro y siniestro.
Entre todos ellos surgió
uno que llamó bastante la atención. Venía del mundo de los salones de máquinas
recreativas de Japón (donde se le denominó ‘Ninja Gaiden’) y pronto
comenzó a estar en boca de muchos aficionados a este tipo de salas. En Europa y
Estados Unidos vino a llamarse ‘Shadow Warriors’, y rápidamente se convirtió
en todo un ejemplo de lo que demandaban los jóvenes a finales de 1988.
La máquina recreativa de Tecmo
-grandes desarrolladores y distribuidores, que ya tenían algunos títulos importantes
en el mercado- logró una hazaña enorme en los mercados de fuera de Japón.
Esto sucedió sobre todo en Estados Unidos, donde ‘Shadow Warriors’ fue todo un
éxito comercial que logró ser una de las recreativas más jugadas y con
mayor recaudación en el año 1989.
