domingo, 31 de julio de 2011

Opinión: Jugar a los ‘marcianitos’

Parece ser que hay personas que aún no se han enterado de lo que acontece en el mundo. Y esto a veces es un problema, porque con cierta frecuencia se crean conflictos e inexactitudes por parte de aquellos individuos desinformados. Se trata de personas que, con su intransigencia y, sobre todo, prepotencia, creen llevar el cetro de la razón. Y no es así.


El mundo de los videojuegos ha experimentado en la última década grandes cambios estructurales. Y no sólo esto, también estamos asistiendo a un cambio de mentalidad en cuanto al uso de los mismos.




[caption id="attachment_1453" align="aligncenter" width="576"] La Comisión de Cultura del Congreso aprobó considerar a los videojuegos como cultura en 2009 a propuesta del PSOE y con el apoyo del PP[/caption]

No hace falta irse muy lejos para ver que estos cambios han afectado de lleno incluso en nuestro país, España. Un país inmovilista a más no poder que también se ha apuntado al cambio de mentalidades. Quiero decir con esto que, en el caso de los videojuegos, ya hay un camino abonado, y todo gracias a que esta industria está evolucionando. Desde marzo de 2009, los videojuegos, están considerados industria cultural, justo al mismo nivel que el cine, la música o la literatura. Y de esto hay todavía algunos que no se han enterado.




[caption id="attachment_1458" align="alignleft" width="300"] La Feria Internacional de Videojuegos Gamelab es la piedra angular de la industria del ocio digital en España[/caption]

Los videojuegos representan ya el 60 % del material de ocio que se vende en el mundo. Además, nuestro querido ocio electrónico ya vende más en solitario que la música y el cine juntos. Son datos para tener en cuenta y considerar a la industria del videojuego como el gran valuarte del entretenimiento de nuestro tiempo.


Hace muy escasos meses, en Estados Unidos, los videojuegos han pasado a ser considerados Arte por la Fundación Nacional de Arte (NEA) de este país. Se demuestra de esta forma la gran maquinaria que supone la industria del videojuego. De esta manera se impulsará mediante subvenciones la creación y desarrollo de nuevos títulos. ¿Por qué en España aún no se apoya a los videojuegos de esta manera? ¿Las subvenciones son exclusivas, aún a día de hoy, del cine y otras artes escénicas? Mucho camino nos queda por recorrer.


Un punto a favor de nuestro gobierno, es que se ha erigido una Academia de las Artes y las Ciencias Interactivas, lo que ya es todo un logro. Desde la misma se intentarán impulsar todos los proyectos que tengan que ver con las Artes Digitales y el Ocio Interactivo (videojuegos). Un paso definitivo es la creación de los Premios Gamelab de la industria del videojuego, cuyo apoyo en este sentido del Ministerio de Cultura español está siendo digno de alabanza.





Con el ánimo de impulsar los estudios y que nuestro mercado laboral se inunde de profesionales del sector videojuegos, han surgido varias iniciativas por parte de las universidades privadas. Por un lado está la Universidad Camilo José Cela, que desde su asociada ESNE (Escuela Universitaria de Diseño), imparte el primer Grado en Diseño y Desarrollo de Videojuegos en España desde el año pasado. Otra iniciativa bastante loable es la de U-Tad, otra universidad privada que pretende impartir estudios basados en ocio digital. Entre sus profesores se encuentran desarrolladores de la industria del videojuego española, y tiene visos de contar con las mejores infraestructuras y equipo para llevar a otro nivel esta industria. Ojala que con el tiempo y el trabajo de los nuevos genios de la programación y el diseño se llegue al nivel alcanzado en la Edad de Oro del Software Español, que tuvo su auge allá por los 80.




[caption id="attachment_1446" align="alignleft" width="300"] Assassin´s Creed: La Hermandad, un claro ejemplo de superproducción en el mundo del videojuego[/caption]

Además de lo relatado, también hay que alabar a los videojuegos diciendo que son muy influyentes y útiles en diversas terapias cognitivas con niños (y mayores). A su vez, hay que decir que las prácticas de militares y de pilotos de aviación se realizan, a día de hoy, con simuladores de guerra y vuelo, respectivamente. Los videojuegos ya se crean con enormes equipos de personas, donde intervienen grafistas, programadores, arquitectos, diseñadores, dibujantes, músicos y una larga lista de profesionales que se toman muy en serio su trabajo. Como vemos, no se trata de un mero entretenimiento que solamente nos alegra nuestras aciagas tardes de asueto, si no que se trata de una industria con los pies muy asentados en el suelo.


Con todo ello no quiero que se me malinterprete, no estoy haciendo una defensa a ultranza de los videojuegos. No quiero decir que sean la panacea de esta grave crisis que nos asola o que sea la mejor vía de ocio, pues existen otras muchas, y cada uno elige lo que mejor le convenga. Sí es cierto que, con este artículo, pretendo hacer un alegato a las costumbres, y sobre todo al pensamiento retrógrado e inmovilista de muchas personas en nuestro país.




[caption id="attachment_1443" align="alignright" width="300"] R-Type supuso el revulsivo definitivo en los arcades de disparos[/caption]

Todo lo relatado viene a colación por lo siguiente. La indignación y la perplejidad me invadieron ayer mismo, cuando un grupo de amigos estábamos pasándolo bien disfrutando del videojuego R-Type, una verdadera joya de los arcades de scroll lateral. Nos encontrábamos de fiesta, en casa del anfitrión, llevando a cabo uno de nuestros mejores pasatiempos, jugar a videojuegos. La máquina elegida para tal fin fue la consola PC Engine japonesa de NEC, ya olvidada por muchos y relegada al pasado.


El problema surgió cuando de repente llamaron al timbre de la puerta y apareció otro de los amigos que había quedado con los allí presentes. Después de los saludos pertinentes, éste se dio cuenta de que estábamos totalmente enfrascados en el videojuego y ninguno de nosotros apartaba la mirada de la pantalla (este arcade es verdaderamente exigente con el jugador). Su frase lapidaria y para mí totalmente insultante fué esta: “Qué hacéis jugando a los ‘marcianitos’, con lo mayores que sois” (de una manera realmente peyorativa). Después siguió degradando y dejando a los videojuegos como cosas de niños y algo del pasado que perteneció a una etapa de nuestras vidas, y por lo tanto de la que ya había que pasar página.


R-Type, un gran arcade de scroll lateral

Rápidamente mi respuesta no se hizo esperar y fue muy concisa, alegando que los videojuegos eran cultura y que, por tanto, formaban parte de ella. El propio anfitrión de la fiesta, poseedor de la consola y el videojuego, vino rápido a relatar que “se lo dijera a Cervantes, a ver si el consideraría a los videojuegos cultura”. Mi indignación, a partir de ese momento, subió muchos enteros, no comprendía como los propios jugadores, usuarios de toda una vida de ordenadores y consolas, auténticos masacra-botones, tenían un pensamiento tan poco profundo y realista sobre lo que disfrutaban cada día en sus casas.


Y lo más increíble de todo es que se trata de personas que han ‘mamado’ de los videojuegos (la media de este grupo de amigos está en los 34 años), se han criado en salones recreativos, han comprado videojuegos para múltiples plataformas (incluso desde la época de los 8 bits) y han disfrutado como el que más de grandes obras de este magnífico arte digital.




[caption id="attachment_1448" align="alignleft" width="320"] Es importante que los agentes sociales, incluída la familia, se impliquen en una educación real en materia de videojuegos[/caption]

Aún no entiendo como la mala prensa, la incomprensión y el desconocimiento campan a sus anchas en personas que deberían ensalzar y tener en un pedestal a esta industria que tan buenos ratos les ha reportado. Parece ser que la labor de los profesionales del ramo es más ardua de lo que parece, y no espero que las grandes empresas mediante sus campañas de marketing y anuncios de videojuegos cambien el panorama. Esta es una tarea que debe inmiscuirse en las universidades y en los colegios. El videojuego no es ni mucho menos el diablo que muchos medios de comunicación y entidades sociales pretenden hacer ver con sus despectivas patrañas. Se trata de la expresión de una generación, una forma de divertirse y un estimulo para nuestros sentidos que vive en estos momentos un dulce sueño. Es el tiempo de colocar a los videojuegos en el lugar que, por derecho, les corresponde. Ahora más que nunca, la Educación Social tiene mucho que decir en la sociedad de la información y la comunicación.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

ENTRADAS POPULARES